Quién soy

Todo comienza en 1995 cuando ,con tres años, me convertí en hermana mayor de una niña que nació con una lesión cerebral muy grave.

Mi hermana Paula es una niña especial

Desde que nació nos hizo crecer como familia, ver los retos como oportunidades y las dificultades como una forma nueva de aprender. Nació sin un diagnóstico claro “lesión cerebral de etiología no filiada”. Y a partir de ahí comenzó nuestra aventura: atención temprana, fisioterapia, colegio de educación especial y sobretodo mucho amor y cariño en casa. La vida continuaba y Paula iba cumpliendo objetivos, aprendió a caminar, comía de manera aceptable, se comunicaba y al fin y al cabo, hacíamos una vida normal con ella.

El 8 de Marzo de 2010 nuestra vida cambió. Paula sufrió una parada cardio-respiratoria en casa y su cerebro no recibió oxígeno durante varios minutos. Después de 3 largos meses en la UCI volvimos a casa con una situación radicalmente distinta. Paula no reaccionaba casi ante estímulos (ni tan siquiera a estímulos dolorosos), no era capaz de caminar pues se había quedado con una tetraparesia espástica tras la PCR, había perdido el reflejo de deglución y se alimentaba por una sonda naso-gástrica y al no poder comunicarse con el medio debíamos tenerla conectada 24 horas a un aparato que nos decía cómo era su oxigenación y su frecuencia cardíaca.

Durante esos 3 meses de hospital con Paula me dio tiempo a terminar de preparar uno de los exámenes más importantes de mi vida; LA SELECTIVIDAD. La vida es así de caprichosa y aprobé la Selectividad una semana antes de que Paula fuera dada de alta. Saqué fuerzas de flaqueza porque sabía que este examen me acercaba a mi sueño: SER ENFERMERA y ayudar a otros niños como Paula y familias como la mía. Cuatro años después, en el año 2014, obtuve mi título de enfermera. Por fin podía ejercer de enfermera, que era para lo que me había estado preparando toda mi vida.

LA VIDA SIEMPRE MERECE LA PENA